+034 93 735 70 40 (Lunes-Miércoles-Viernes de 10 a 14 h.) info@acebuch.com

El Origen de la Voz – por Francesc Tagarí

,
El Origen de la Voz – por Francesc Tagarí

El origen de la voz.

Azares Submarinos.

Francesc Tagarí.

Príncipe de un imperio en ruinas.

Un niño orondo y mal criado

es como un sueño lunar.

Aunque no puedo decir que me guste demasiado.

Pienso sobre los que adoran al laurel

para sentirse amados por quien

los han de devorar y me dan pena.

Una transacción, un  hombre remoto,

es todo el  retrato que te puedo narrar,

pues tuvimos en nuestras manos

la transmutación del espíritu en carne,

allí en el horizonte que tiene y no tiene límite, o tal vez  entre lo informe.

¿Quién lo dijo?

Me llamas desde ese desierto de avariciosos sin pechos maternales,  para darme

la oportunidad de ofrecerme en sacrificio y

descubro que nunca he estado

en muchos sitios a la vez.

Sé que bebía del calor y del frío y de todo.

Como un estúpido regresando paranoico

todos los días de entre un catálogo semanal de esperanzas.

¿Que no era de aquel mundo? Ya lo sabía

Ya me conocía la idolatría de los espejos,

y vi que no sería la muerte,

a la que tendría que conquistar

en los pasillos sin fin como bancos de sardinas.

Otra oportunidad otra espera

siempre está ahí; puede que en el exterior

de esta aberrante ciudad de las fantasías.

De invocar el silencio.

I

Ella espera y vive sola la forma del universo,

la bruma dorada de la tarde.

Se juntaron la diosa tierra, la inercia de los planetas

y el genoma, y una vez sueltos en este sueño, aparentemente real,

como un ensayo de la vida,

fueron  a parar a la misma cama, al mismo punto,

cómplices para siempre de los hechos consumados.

Hoy ella se queda aquí dentro,

a comprender cómo la realidad no es un sueño.

Allí ella recoge espantos de color violeta,

que por nada ni a nadie va a ceder,

pues los miedos llevan como espejos en los ojos.

Y por debajo de sus pectorales,

donde nunca hace frío, el amor,

que entre sentido común y sentido común,

le  presta

relatos

de la frontera.

II

Sólo algunos en ese amor entraron,

Ella siempre en sí misma.

¿ A caso se podía desandar  lo caminado

con sólo entrar a echar una mirada?

.

De haberlos quitado (los miedos)

tan primitivos, otro sueño  podría haber sido real,

si no hubiera cedido a esas ganas que se comían

la voluntad de las palabras,

como esbozos del abismo.

Como en una nueva resurrección, tal vez

también tendrá un líder de paja,

un fetiche que le calentará la cama

con la magia de sus argumentos bien tensados.

Del placer de dormir

I

Viajar de sol a sol es como saltar,

es como devolver a la tierra su deuda.

Oculta allá abajo, dentro.

No quiero una sola cultura

que me enseñe un único mundo,

y sus canales, que agote

los días del hombre y del niño,

(que martirio de romanticismo)

El mundo no es un sueño a pesar de lo que digan.

Otros nos soñarán, natural o artificialmente,

cómo se nos comían la voluntad de las palabras.

Yo creo que van al mar oscuro (los sueños).

Y creo también que la raza no era tan joven

para poder seguir  buscando, para crecer como las tormentas.

II

Cómo han brillado las palabras

(que desastre de humanismo)

creadas por los dioses anteriores a nuestro días,

que dios nos asista del tribunal de los expertos.

A veces me detengo entre sol y sol

y sueño un nuevo ideal más allá

de las entregas completas, en volúmenes

muy bellamente encuadernados, de amor.

Y tengo un sueño donde hombres amarillos,

que un ave del infierno dispara,

escavan cisternas, que me llevan,

pues esto no es la muerte,

ni la realidad, es decir, la verdad.

La verdad es como cuando el sueño y el hecho

coinciden en la misma dimensión

de su espacio tiempo.

Pero yo ya duermo.

Sabremos si vamos adelante o hacia atrás.

Un niño ante el horizonte azul

se conforma con coger de la red submarina

tiernos y cálidos peces

de la realidad y el sueño, que como el agua,

tras las náuseas de las resacas de este mundo,

con una manta de abrazos genera una fantasía

que ningún sueño puede detener.

Que si su proporción (si o no)

Que cuantos tesoros.

Que si soy como tú.

Y respiro ese tiempo intermedio

como un tirón que me llega de los pactos tácitos

de todo lo que amo.

Al final de la tarde, preferiría construir.

¿Y qué con las horas muertas?

Devolvednos al menos en parte, entre las cosas pequeñas,

pues a nada más estoy dispuesto hoy, el tiempo robado.

Y no, no he de juzgar al mundo.

Para volver a empezar y volverlo a intentar;

qué llanamente simple es saltar (hay muchas versiones)

a través de los insectos que se agrupan, imaginándonos a nosotros mismos,

como animales del abismo, a unos centímetros de profundidad

más o menos del cráneo.

Las palabras que se agrupan casi sin sentido

Me gusta construir

en una roca o dentro del huevo.

De blanco, se organiza el sentido.

Como si fuese  un pero o un seremos,

exigiremos democráticamente también desde un rincón

donde tan sólo se oiga el zumbido.

Pues es la máquina un dios sin sexo.

¿Te preguntas donde están los que miran el mundo?

Siento el tirón y nos amamos,

bajo las horas de la media noche

que se comían la voluntad de las palabras,

y entonces ya nada me atormenta.

El soma, anhelo.

¿Y si fuera fácil viajar de estrella a estrella?

Me hablas de amor y me enseñas a ascender.

¿A qué jugábamos los niños?

Castillos que flotan, viejos y empecinados

que de parecerse a algo sería a las alas negras de  la canción del miedo.

Como amigo te puedo decir que ansío la música que se esconde en los abrazos, como un sol.

Y al final vino la pubertad y el pubis que se  cubrió de pelo.

El  primer ministro.

Anda junto a ti como si te conociese

de toda la vida.

Nació correspondido entre las palabras

que zumban  por los círculos adecuados.

Y puede que los tengamos de enormes dimensiones, de sueños que nunca llegarán.

¿Qué precio has conseguido en el mercado?

Así son los enjambres vistos desde lejos.

Guárdalo en el mayor de los secretos

pues fuimos hijos del hombre, amontonados.

¿Y para cuando el reino de los cielos?

Como espejos con escamas plateadas, quien es el responsable, no trae nada, pues ni en la muerte ni en las promesas  hay cosechas sin ser sembradas.

Diría que había llegado la hora.

Todos los recuerdos excepto ese amor

siguen vivos, con apariencia de pensamientos,

como la escarcha,

en un mar que yace removido

y zumba como un enjambre que

se autodevora,

o vaga solitario reflejándose a sí mismo.

¿Quién fue el elegido?

Si en la muerte hubiera sueños,

saltaría de piedra en piedra en un arroyo

en paz viviendo la vida; saldría de la oscuridad

de un sentido común  a otro sentido común y

entre estrella y estrella,

cantaría que en la muerte no hay sueños

y  que una vida es más que suficiente.

Estoy de parte de los que miran el lado cálido

de un amor sincero, seguros del viaje,

como al principio.

Y otras veces incapaz de amar el

poder de auto transformación,

simplemente me desintegro.

Será la muerte, pues la muerte y la tierra

sacrificaron siempre palomas blancas.

Como un enorme pez palabra

Agotado de navegar,

describo el advenimiento,

que nace y que algunos pagan en oro,

y que otros cambiarían por un sueño, de la realidad.

Pienso en vuestro regazo

gigantes sin nombre como la tierra,

en un viaje de los de verdad,

como si nos juntásemos en grandes bancos de peces a dejarnos nuestro  último suspiro.

No quiero amarte tanto.

Hay agazapado entre los sueños

y entre los bucles sagrados,

como en el sueño de un muñeco, un recuerdo,

que desconocía por completo, ha  pasado ante mí (mejor  sería recogerlo).

Muero y me reconozco.

Donde las palabras

Mientras pasábamos por delante del tribunal,

Dios o la tabla periódica de los elementos,

tenía para ti y para mí el fuego vivo

de un ser primitivo y despiadado.

Al final dejamos todos de buscarte.

¿En el fondo de qué?

De nuevo la magia

al saber que  en las humedades

de tu sexualidad hay

hormonas  legendarias,

que vienen viajando desde el origen..

Buscan habitantes,

bajo los soles,

pues te han reconocido,

obsesionada.

No me quieras tanto.

Desde la ventana

las substancias mágicas,

herencias de los dioses ya muertos,

han abierto una puerta

para  entrar y salir

cuando el amor ya haya pasado

y quede el destilado limpio

del respeto más absoluto.

El respeto es una cosa mágica.

No soy indiferente

Y sin embargo

Hay una horda de bárbaros incivilizados

bellamente extendidos

tras los trozos del dios único que explotó

hace ya mucho tiempo.

Necesito más sentido del humor.

Volver a encontrarte

Me basta con andar,

relacionar cosas

con los mismos colores y

volver a encontrarte.

La fotografía sería más o menos esta:

Un sol radiante.

La avenida de los plátanos

junto al polígono industrial.

El perfil de tejados metálicos

vibrando al calor del sol.

Un perfil de geometría industrial.

El zumbido de los neumáticos

rodando por el asfalto en

el murmullo sordo de la ciudad despierta.

Sólo unos cuantos transeúntes

cruzando pasos de cebra para

ir a comprar al gran supermercado.

Habilidades

Publicado el

8 octubre, 2015

Pin It on Pinterest