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El Origen de la Voz 2 – por Francesc Tagarí

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El Origen de la Voz 2 – por Francesc Tagarí

Del Libro el origen de la voz.

De la demostración de la existencia de los ángeles.

Francesc Tagarí.

 

Salimos a navegar un día hacia el 2086

 

I

 

Bajo la atracción del deseo corrimos a la fuente

sin saber, y analizamos el mapa que con tanto

celo habíamos construido.

 

Decidimos dejar por el momento todo adjetivo

que no sirviese para describir lo que aún no

tuviera nombre. Los detalles serían relevantes

sólo en cuanto nos facilitasen la herramienta adecuada.

 

La ciudad ahora se ve más lejana pero el dolor no.

El hormiguero azul de la especie mamífera.

Los programas perfectamente diseñados y la danza

frenética de las ondas electromagnéticas creando

la música de las esferas bajo el auspicio de los líderes de la democracia.

 

Cinco, cinco partimos, hacia el noreste.

Donde dicen que las puertas del infierno

se abren en Estigia, la laguna de los muertos.

Sólo atiende hasta el tiempo del relato

hoy que no hay prisa.

El ocio al final nos hace sucumbir a los hechos

y nos acerca a la nada de las mentes erráticas.

Nunca fui peregrino sino errante, estigma, marcado

por no se sabe que destino, la herencia de la madre, seguramente.

 

II

 

La ciudad de los nidos energéticos que se forman como capullos de galaxias, átomos enlazados sin luz que siempre pintamos luminiscentes.

Pero es nuestra esencia la invención de los mundos en este planeta. La luz de la voz. La ternura de la vida.

 

La luz es sólo

una onda que podemos ver,

el resto

nos atraviesa

sin notar nada

o nos abrasa

o nos hiela.

 

¡Que paisaje! Si lo hubieras visto.

Como una enorme telaraña, enorme

de billones de años luz, como millones

de galaxias, billones o miles de billones.

 

Estelas que se dispersan hacia el terciopelo

negro como agarrándose en el, y dentro

los nódulos diseminados y sembrados con los

huevos con las pequeñas larvas o las

diminutas estrellas.

Y por algún lugar la presencia de Ella.

 

III

 

Relato del diario de abordo:

 

El tiempo ya no importa, hemos intentado

entrar descendiendo desde arriba, pero

la duda nos despertó el terror. Y caímos,

caímos, hasta dispersarnos.

El gancho lacio de la nada se puede ver

ensartándome como una pieza puesta a secar en la oscuridad.

El lamento de mis compañeros de viaje

reverbera en mi mente, pues ahora parecen

espantajos que una vez fueron héroes,

Viven ahora a mi lado como fantasmas

que te recuerdan que eres un fracasado.

Que caíste.

Habilidades

Publicado el

16 octubre, 2015