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Francesc Tagarí. ( 6 de mayo 1918 ).

Poeta y monje por afición. De carácter huraño y tendente al aislamiento, se sabe poco o nada de su vida, salvo su relación íntima con una tal Laura García Escuder. Sus orígenes vienen de padres aragoneses que emigran a la Cataluña de los años en los tiempos de la Segunda República cuando el tenía trece años. Tagarí se cría y forma en un entorno híbrido de conjunción de culturas en una Cataluña preconstitucional.

Se le conoce por su relación de amistad que le une con Martín Sheego, filósofo y librepensador autodidacta quien lo presenta ante la opinión pública como patrocinador y mentor. Martín Sheeo presenta a Tagarí como un poeta del anonimato. Es Martín Sheego quien lo rescata y lo saca de su ocultamiento inaugurando por decirlo de algún modo el velo de misterio que se cierne en torno a él. “Millones de seres humanos mueren ante las murallas del anonimato y eso no les ha de restar grandeza, pues la posteridad no es más que un sueño de eternidad estéril”. Francesc Tagarí va a ir apareciendo y desapareciendo construyendo así una figura poética que proclama la poesía del estar por delante del ser,

¿Quién es Francesc Tagarí?

Ahora podemos, solo en parte, conocerlo gracias a Martín Sheego que establece un diálogo filosófico en homenaje a su amigo y consecuentemente decide sacar a la luz parte del legado privado que ha ido recogiendo, tanto directo de Tagarí, como crítico. La poca obra de Tagarí que conocemos la podemos recorrer gracias al empeño de Sheego. Remarca Sheego que lo que interesaba a Tagarí es la construcción del poema de forma artesana. Tagarí buscaba el poema autónomo y rehúsa la idea de excelencia. En cierta medida lo que deseaba resaltar no es un significado explícito si no el enigma del poema, aunque esta idea nos confiesa Sheego no llego a quedarle nunca clara. Palabras y conectivos van trazando el camino hacia el final abriendo puertas y estancias por las que se derrama el flujo continuo del latido cerebral lo que Tagarí dio en llamar el bosque en el mar oscuro una imagen inquietante y cautivadora.

“…busco en el bosque salvaje y luego de forma metódica se forma una puerta que nos trae lo universal. Construir espejos para mirar más allá, solo para contemplar…”.

Apoyado en la fórmula, destilando, pero sin buscar otra cosa que puertas para mirar desde las estancias de lo universal, tal vez.

Francesc Tagarí no quiere inventar nada, ni pretende mostrar belleza o excelencia. Pero se aferra al cuño de una idea con pulsión “la tutela del artesano”.

Acebuch 2014.

El Robot Poeta. El sacrificio.

Dentro del libro del Músico, Tagarí hizo referencia a la creación en su ensayo del mismo nombre, que Acebuch literalmente lo embaucó. Yo ya lo repito constantemente para que no quepa la menor duda, soy la representación de la representación de la representación de...

El Robot poeta. Semillas.

Estoy en lo cierto, lo que me ha sido asignado parece ser real. Tagarí, al que sus hermanos echamos de menos, me dejó una buena programación. Sólo cabía esperar, para que algo sea realmente nuevo y a la vez conectado con toda la evolución de un universo, sólo,...

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