La naturaleza tiene estatus propio, al ser como somos naturaleza, ésta nos posee a la vez que nos da un poder que está inscrito en nuestra propia genética por lo que tampoco es nuestro en un sentido estricto (leer Edgar Morín "La naturaleza de la Naturaleza"). Este poder nos da a la vez voluntad para poseerla.
Retrospectiva
a Modest Cuixart "Enigmes amb Bisturí"
Sala
Muncunill. Ayuntamento de Terrassa. Enero 2007

Modest Cuixart ¿un artista historicista ?.
La
dirección poética de Modest Cuixart.
Cuando Modest Cuixart se define como un
artista historicista tendríamos que poner más atención a la intención de
semejante reivindicación. Admirador confeso de la obra de Gaudí, significa
tanto una forma de entender el oficio del artista como cierto ambiente
estético. Cuixart no parece recoger en su trabajo la línea estética de Gaudí,
es decir no lo copia en su dimensión formal, si no metodológica. Pocas veces se
habla de los aspectos metodológicos en la trayectoria de un artista y esto es
algo que debería hacernos reflexionar algunas cosas.
Cuando alguien se define como un artista
historicista se está incluyendo dentro de un corpus de significados heredados.
Mientras otros miembros del “Dau al Set”
buscan la invención iconográfica, Cuixart nos habla de historicismo, aunque
también haga exploraciones en el campo de la invención icónica. Es decir lo que
no hace Cuixart es inventar símbolos, si no recogerlos de la tradición y
colocarlos en nuevos sistemas de descripción, mucho más individualista que sus
predecesores.
Para entender pues la obra de Cuixart no
basta con leer cada símbolo, ni aún cada cuadro de forma aislada, ya que nada
tiene significado si no es dentro de un contexto. Lo que necesitamos es un
cuerpo coherente de relaciones historico-simbólicas que no pertenecen a la
innovación si no a la recuperación, o simplemente utilización de algo que es
colectivo.
Para encuadrar una buena relación de
relaciones que constituyan este cuerpo coherente del que hablamos hemos de
extender necesariamente los fundamentos de las influencias antropológicas de
occidente.
NEOLÍTICO - HELENISMO – JUDAÍSMO – CRISTIANISMO - GNOSTICISMO
Conociendo los elementos cosmogónicos de
cada una de estos paradigmas, podemos de alguna forma por exclusión leer en la
obra de Cuixart o de todo artista que se defina como historicista, termino este
que debería sin duda ser analizado con más detalle ya que puede traer otras
connotaciones, por ejemplo el Neoclasicismo-Romanticismo es un arte
historicista en el sentido estricto de la palabra (Napoleón atravesando los
Pirineos de Delacroix ). Tal vez el término que utiliza Cuixart no sea
adecuado, o también puede que el se refiera a su mirada hacia la historia, pero
podría creerse que más bien el mira hacia una memoria simbólica.
Sus claves simbólicas.
Modest Cuixart es un artista que se niega
a hablar de si mismo y de las vinculaciones que pueda tener su personalidad con
su obra y está en su derecho. Cuixart ha insinuado en ciertas ocasiones que su
trabajo y su persona no son lo mismo. Cuixart no es por poner un ejemplo como
Van Gogh, Van Gogh es un modelo de artista que gustó en el siglo XX por que su
obra era el reflejo de su esquizofrenia, cosa inaudita en su época (por eso lo
rescataron unos años después de su muerte, es de suponer). Claro que es
inevitable que lo que uno es se pueda impregnar en lo que uno hace, pero eso
también vale para los cientificos, ¿no?. Por qué los artistas han de ser más
subjetivos, por qué creer que la tarea del artista se reduce solo al plano de
la subjetividad de las emociones. Pero estamos en esa época donde la Ciencia es
ciencia y la Poética una forma ilusoria, trastornada de ver la realidad, divertimento,
cultura, espectáculo.
Cuixart quiere ser un artesano, un
trabajador de la pintura. Pintor que pinta temas con maestría y oficio. Pero al
parecer, la sombra mediática del tipo de genio vangoghniano o goyesco nos ha
hecho pensar que el artista solo debe ser un descriptor de emociones, como si
el arte debiera resumirse solo en su manifestación emotivo-subjetiva.
Tal y como lo define él su obra es
historicista aunque ya hemos explicado algunas de las razones de nuestras
dudas. Los contenidos de la obra cuixartiana son más que nada primitivos y
totémicos, tal vez ancestrales y sobre todo sincréticos, su obra tiene un aroma
ciertamente Pagano.
Para hablar de la simbología de sus
trabajos merece la pena ver toda su trayectoria, cosa que nos permite esta
buena retrospectiva que estamos analizando. Sus trabajos de última época
recogen lo que él ha creído que merecía la pena, volver a retomar del espíritu
inicial, después de considerar todo el desarrollo de su vida creativa como
cúmulo de una experiencia de cincuenta años de trabajo. Cuadros como Dorsina,
Carelia, Rumor, Aristos, Sabatot, es decir toda la producción realizada en la
década de los 90' recogen toda la iconografía característica de sus encuentros
de observación del arte para describir la naturaleza de una cierta naturaleza
del arte.
Ante todo Cuixart es un excelente
compositor, equilibrio y dinamismo es la primera lectura que podemos observar
dentro de sus trabajos de madurez. Las estructuras geométricas que los clásicos
imponían a sus composiciones de manera implícita Cuixart las explicita
sobreponiéndolas a la plasticidad de sus formas orgánicas, las lecciones de
Paul Klee y Miró son aprendizajes de los que toma buena nota. Después su
temática queda reducida prácticamente a figuras
ventrales, esferas, signos en movimiento, a veces estroboscópicos, semillas,
frutos y constelaciones. Todos estos elementos los deja dispuestos para
servir de material para pintar y componer. Son su materia prima con memoria
histórica. Una vez formulado este lenguaje Cuixart pinta, compone y hace
cuadros. Es decir Cuixar ha elegido de entre la cesta de la compra que es el
mosaico icono-simbólico de Occidente algunos elementos y esto es lo
significativo. Lo importante no es si las cerezas simbolizan tal o cual cosa,
no se puede pretender leer ninguna obra plástica como si fuera un texto
literario, no funciona así, pero los frutos siempre estuvieron en el Paraíso y
el referente simbólico a esto es el concepto de humanidad que Cuixart ha
elegido pintando a Adán y Eva.
Tan importantes como la presencia de
estos símbolos fundamentales, simplificadores, son la ausencia de otros dentro
del contexto historicista-evocativo de su obra. Cuando alguien se define como
historicista deja implícito que se mueve dentro de un corpus completo, del que
si se obvia algo se es al menos responsable de su ausencia. En una cultura de
signos bien definidos como lo es la nuestra y evidentemente como lo son todas
las culturas que han podido emerger con su propia vida, tenemos asimilados
signos, iconos heredados y trasmitidos socialmente que forman parte de nuestro
imaginario colectivo (aunque muchos de estos estén ya desapareciendo por la
influencia de imaginarios más poderosos, especialmente por la influencia de la
cultura Estado Unidense), aunque no seamos conscientes. Por esa razón buscar lo
que falta en la obra de Cuixart es encontrar aquello que no elige, cosa que nos
puede apuntar hacia su dimensión y que tal vez forme parte de la sensación de
misterio de sus trabajos. No es cuestión de demostrar nada aquí, sino la
conducir a direcciones para agudizar un poco mejor la mirada, ya que nos falta
educación suficiente para leer arte y aún así lo consagramos como un valor
fundamental de nuestros pilares de cultura.
Varios elementos clave de nuestra
iconografía faltan en la obra de Cuixart, o aparecen en muy raras ocasiones o
de forma extraordinaria. A saber: manos,
pies, sexos masculinos, la masculinidad misma, la línea del horizonte espacial,
el tiempo como dimensión cíclica, etc. Por ejemplo cuando aparece la línea
de horizonte en la obra de Cuixart su obra pierde ese ambiente mágico del que
se ha hablado tanto en su obra, salvo excepciones (Helena, Escor-Por-Alia). Y sobre todo, llama la atención la
ausencia de la madre que alimenta a sus hijos, por poner algunos ejemplos
símbolos como el Pelícano cristiano, La Virgen María, Io (la vaca Diosa
oriental) que trajo a Europa montada en su lomo desde Oriente Medio a la Isla
de Creta. Es decir el aspecto femenino que nutre. No decimos que estos símbolos
deberían estar en su obra, es de suponer que se entiende la intención al
mencionarlos, si no que viendo su ausencia determinamos mejor lo que aparece.
Es decir un método por exclusión.
Y por contraposición vemos torsos
femeninos en su estado de disposición erótica, la diosa Afrodita (la Luna creciente) sin manos; torsos diseccionados
por donde los símbolos de fructividad (frutillas, semillas, esferas-astros,
matrices) aparecen esparcidos como emblemas o restos de una disección, sin manos;
una descripción bastante correcta de la Diosa Blanca (Helena) de mirada
terrible en su aspecto de Luna menguante (Lilit), también sin manos; el
caballo, pájaros con un contenido simbólico muy genérico; constelaciones y la
línea de horizonte en completa ausencia.
Acebuch. enero de 2007.
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