¡MALDITO SEA EL MITO!


 

 

 

La mentira, por lo que parece, sigue teniendo culto. Nada escapa a la estratagema de lo que nos han heredado. Vivimos de herencia.

El mito en contra de lo que nos han explicado no es una metáfora de la realidad, sino todo lo contrario, es una historia explicada para hacernos creer. Vivimos con el mito y no con la metáfora. La poesía no es mito sino explicación. La poesía es empírica, el mito es fantásticamente ideal. El arte del siglo XX se ha alimentado más de mito que de metáfora por que ha intentado convencer, dar razones a la sinrazón de su propio complejo, crear sin materia. El arte del siglo XX ha dado vueltas a su problema con el arte y no a su interés por él, transformandolo, dandole un nuevo sentido a algo que paradójicamente se considera necesario, pero al que se rehuye esquizofrénicamente. Matando al mito del arte se construye el mito del angel caido. Extraña forma de ver las cosas desde un punto de vista retro-post-romántico. El arte no ha superado ni por asomo el mito del romanticismo (decadente por pertenecer a la decadencia), ahí se ha quedado hasta ahora, pensando que era nuevo, efímereramente eterno, eternamente efímero.

¿A quien se le ocurrió semejante idea?

Dejemos de hablar de arte (de mito) y hablemos de poesía.

¿Quien se atreve a introducirse en el intrincado mundo de la poesía, de la ciencia de la vida?

El mito es mentira, la poesía abrir los ojos. Platón destruyó lo que nos unía a todo empirismo, su idealismo alimentó al mito. Homero y Hesíodo no hacian mito, sino Historia. ¿A alguien le cabe la menor duda?

Ya pocos piensan en pintar un humilde cuadro con inteligencia. Pintar cuadros es un anacronismo, dicen, a lo sumo una perdida en el viejo tiempo. Vivimos de la mentira de que el viejo tiempo murió, como si el tiempo pudiese morir al margen nuestro.

No es que el mito no sea necesario, pero no mezclemos las cosas.

Al parecer pintar cuadros es muy facil y crear mitos es un trabajo muy arduo, como la mentira.

 

 

Grupo Aires. 2008 - Acebuch