Nosotros los pintores de cuadros estamos hoy día en el límite donde se carece de estructuras básicas que hagan de nuestro arte una unidad constructiva, acorde con nuestro tiempo y responsabilidad, nos estamos quedando solo con hacer exposiciones y vender, si se vende. Hacer cuadros ha sido algunas veces también una forma de explorar la conciencia humana, nuestra conciencia al menos; no debiera olvidarse que cuando nos miramos, miramos con la especie, es lo que somos. Y cuando yo me miro, puedo vernos. Significa conocer quienes somos, como miramos y como estamos organizados, como pueblo y como individuos. Hacer poesía significa representar lo que somos para dejar testimonio. Esa es al menos una función de la poesía, expresarla a través del arte es imitar la vida y aunque el Siglo XX ha inventado multiples formas de expresar poesía, hacer cuadros sigue siendo una manera cómoda, económica y libre de narrar a cerca de la naturaleza de las cosas y de las cosas de la naturaleza, hacer poesía.
De donde se deduce que puedan haber normas universales al menos para hacer un tipo de pintura que ambicione principios universales que perduren y acompañen. En todo caso, para los escépticos, puede haber cuatro tipos de plástica pictórica: las que los contine conscientemente, la que los contiene inconscientemente, la que no los contiene conscientemente y la que ni se los plantea.
Solo se trata de elegir, ver su idoneidad y ponerlos de manifiesto, cosa que es posible.
De entre las cosas de la naturaleza más destacables existe la máxima ya expresada del creced y multiplicaos. Es el grito de algún Dios que nos impulsa hacia el gigantismo, a proteger algo que es un concepto, que no me pertenece, es mío por que es de mi especie, no puede dejar de ser mío, pero no me pertenece. Los conceptos genéticos son entes vivos, no en el sentido del conocimiento teórico de los genes, sinó de los conceptos que trae la especie en sus genes, y de ahí en cada uno de nosotros. Tendemos a agruparnos como los estorninos, como las gacelas, y nadie podrá evitarlo y para conseguirlo se hará lo que sea necesario. La paradoja de todo esto es que esta especie de globalización, funciona de abajo para arriba. Es decir desde el individuo que forma familias, estas a su vez forman colonias, poblados, estos forman tribus, las tribus confederaciones económicas fundadas en la guerra y el saqueo, de ahí a la formación de ciudades, como centro de estrategias de intercambios económicos (tanto materiales como de conocimiento) y los reinos, estados e imperios. Todo eso necesita modelos para poder tirar hacia delante. Y aquí es donde empieza la fiesta, cuando todo el mundo cree haber encontra el modelo exacto. Y vuelve al individuo cuando se le exige como forma de orden y justicia que su comportamiento se atenga a las reglas del gigante devorador de gigantes. Y siempre habrá algo en nosotros que sin saberlo nos llevará hacia el camino de nuestros ancestros. Nuestros Gigantes.
Acebuch. 2008