Dado que ciertas corrientes de pensamiento se inclinaron a no aceptar la lógica de Sir James Frazer, es decir, pensar que no está demostrado, ni es de suponer se pueda demostrar tal cosa, que la religión esté sugeta a un vínculo evolutivo originario de la magia primitiva, no vamos a utilizar pués el trio de James Frazer, Magia-Religión-Ciencia, sino el de Magia-Poética-Ciencia y así dejamos el escabroso asunto de las religiones y sus asuntos con los dioses y sus criterios de propiedad excluyente.

Frazer nos cuenta que el pensamiento mágico es lógico porque cree que existen los espíritus, que fue en definitiva una forma lógica de explicar los misterios de la vida como el porqué las semillas renacen, el porqué el dolor sufrido por las enfermedades, plagas, demencias, el terrible pánico del sentimiento de culpa o el respeto hacia la vida que llevó a temer la venganza de los espíritus, en síntesis el porqué de la adversidad. Aunque errara en sus métodos la lógica mágica tenía sus causas y efectos.

Cree el pensamiento mágico que los espíritus se pueden doblegar obligandoles a dejar los lugares donde hacen daño y una forma de hacerlo es engañandoles como a niños y meterlos dentro de un objeto, planta, animal o persona expiatoria. Pero el secreto de la mágia no está en sus maravillas a lo Walt Disdey sino que es la consecuencia de un principio aún más básico desarrollado por la especie humana, el de la mirada de causa y efecto. La causa y efecto no es probable que haya sido inventada por la cultura de la racionalidadl sino que más bien esté en la base fundamental del origen de la conciencia humana, ¿porqué? pues porque es un sentimiento que no aprendemos, que no hace falta aprenderlo ni que nos lo enseñen. La dinámica de causa y efecto viene dada de nacimiento, como el altar sagrado que Goethe erigió en su infancia. ¿Qué sucederá si hago tal cosa?. Pero atiendase a lo siguiente, el principio de causa y efecto no explica nada, solo es una herramienta biológica dependiente de los sentidos. Dentro, en el cerebro, suceden otras cosas aún más extrañas. El deseo de que las cosas sean benéficas (aunque sea solo para nosotros mismos) nos hace dirigir nuestra capacidad natural de establecer causas y efectos en beneficio de nuestros sueños, por lo que si no hay una poetización de la vida, las causas y los efectos no son más que polvo arrastrado por el viento. Si no tenemos una historia que proyectar, nuestros ojos no nos sirvirian de nada, ni nuestros oidos, ni nuestro olfato, ni nuestra mente. La realidad así vista no está en la mitologia científica de los fenómenos que postula describir la ciencia; al fin y al cabo domesticar ovejas es lo mismo que domesticar ondas electromagnéticas. La realidad reside en nuestra capacidad de organizar nuestros sueños y conseguir que ciertas causas correspondan a ciertos efectos. Por eso se podría definir que la magia es la herramienta humana para convertir los deseos en principios de causa y efecto, lógicos y útiles, con el arte de la poética.

Sin embargo aunque Frazer justifica la violencia y la tortura de los tabús como una forma de hacer que el mal de los espíritus no deseen estar en los cuerpos tabuados, hay algo que recuerda a esas viejas disciplinas de control mental a través del sadismo que convierte al origen de la magia en una herramienta ideal para imponer el orden en un viejo universo. Una herramienta utilizada desde la mezquindad. Pero es obvio que una herramienta no puede ser la culpable de nuestra ignorancia.

 

Acebuch. Febrero 2010

Magia, poética y ciencia. La Rama Dorada
Acebuch. Unitas múltiples