La trampa de Duchamp.

Occidente, es decir Europa y Rusia, contando luego con las conquistas imperialistas que dieron paso a los estados de mentalidad occidental (criollos) de América, o también allí donde otras civilizaciones no pudieron poner oposición al ansia insaciable de ingleses, holandeses, franceses, rusos, españoles, belgas etc...

Desde la modernidad de la formación de los estados absolutistas Occidente emprende una diáspora hacia su propia descomposición hasta llegar al romanticismo que ejerció literalmente de terrorismo cultural que fragmentó las grietas de los antiguos regímenes. El romanticismo es el Big Bang, el gran Big Bang. No existe idea más romántica que la del Big Bang. La explosión inicial que inagura el nuevo universo en el que estamos inmersos. El universo con un Dios que ya no está dentro de la máquina. Así en las artes plásticas asistimos al momento clave donde la unidad empieza a desmoronarse. Uno, dos, cuatro, ocho, dieciseis, treinta y dos, sesenta y cuatro,..n. Progresión aritmética o tal vez geométrica; proceso que desemboca en Duchamp. La gran mente que implantaría la brillante idea de que lo que importa es la idea. Nace el arte sin materia en un mundo de consumo de objetos. La alternativa de Duchamp es solo aparente por que tiene trampa.

Rebobinemos otra vez hacia el día del Big Bang. Aparecen las orquestas sinfónicas como prototipo de concepto de creación musical, los mega ejercitos, los grandes industriales, los grandes demagogos creando los nacionalismos, es decir una sola mente dirigiendo a grupos enteros como meros instrumentos. Es la era de los genios, los sustitutos del gran demiurgo, la era de los demiurgos por todas partes. La pintura resistió hasta que pudo, hasta que apareció Marcel Duchamp y dio pie a los gestores del arte, a los directores de orquesta de la plástica. El artista que dirige a otros artistas, o a otros hacedores. El romanticismo no es la liberalización del individuo como amo y señor de su arte, porque esto ya lo tenían los artesanos a los que les fueron arrebatadas sus prerrogativas en nombre del liberalismo. El siglo XX no fue el siglo de las libertades, sino el triumfo del universo romántico, donde los genios eran adorados como estimuladores del mercado. La idea de empresa, donde hay líderes y trabajadores llegó al arte de la mano de Marcel Duchamp. Lo que importante es la idea, siempre encontrarás a alguien que haga las cosas. Que diferente es la música de cámara con unos pocos músicos compenetrados que la gran orquesta simfónica. ¿Se ven las diferencias?


Acebuch.