Son las 8 de la mañana del 7 mayo del 2010 dc. Una nausea se está instalando en el pecho de la ciudad. Wall Street se desplomó ayer por la histeria de los estúpidos, como siempre. Dicen que se desploman esos gordos insaciables.

Desde Australia, se rumorea, chillaban despavoridos los vampiros. Las agencias de viaje están quebrando bajo el rugido de los dragones y la codicia de los amanerados vendedores de humo, esos que llevan alas en los hombros y te explican que viajar es el secreto de la felicidad.

Frente a las costas del Golfo de Mexico otro dragón escupe.

Por otro lado los Balcanes vuelven a gritar ante Europa , que vuelve a estar secuestrada en su isla sagrada, Ávalon o Bruselas. La acusan de no poner freno a los mafiosos, ¿pero cómo, sin pistolas? Desde sus excolonias ya no hay más frutos, que de tanto esprimirlas, exhaustas mueren de inanición. Y ahora qué haremos, el petroleo es demasiado caro para seguir usando agua caliente tres veces al día. El pueblo, no la ciudadanía, que nunca existió, el pueblo tiene miedo entre las calles de la ciudad por que los ángeles se han ido avergonzados y estamos solos, solos otra vez y sin nombre otra vez. El superhombre anhelado no vendrá jamás. Nos creímos un sueño mentiroso, por que queremos ser también felices..

La prensa tiene nuevas noticias. Sabes, las funerarias y las agencias de prensa tienen su propio paraiso, su propio aroma especial.

Y nosotros volvemos a estar solos, solos otra vez.

 

 

Acebuch. 7 mayo 2010 .

La caida de los gigantes. (Carta)
Acebuch.