En otras ocasiones ya se ha indicado la idea de que la poética y la ciencia están, por lo menos, emparentadas. Se ha mencionado alguna vez también entre las ideas que se han ido tejiendo aquí que a la poética le fue arrebatada su capacidad de lógica, dejándola en el terreno de lo puramente emotivo y subjetivo. Como si hubiera dos planos distintos, separados e irreconciliables. Me gustaría encontrar una palabra mejor que método para definir los procesos que seguimos para encauzar nuestros objetivos vitales, más que nada porque la palabra método suena muy fría, la palabra camino no está nada mal pero no indica exactamente lo que trato de explicar, tiene las connotaciones del “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”
Las decisiones que tomamos ante las encrucijadas que nos encontramos son fruto de la respuesta que necesitamos para enfrentarnos a lo desconocido. Y no es nada fácil saber cuál será la mejor opción. Decimos que el arte representa a la vida, pero el arte está en el plano de las cosas acabadas, la poética está en el plano de los movimientos, de las cosas no acabadas, de los procesos de búsqueda. De ahí que lo interesante de la poética no sea el resultado si no el camino seguido y cómo éste se manifiesta en el trabajo y sirve al menos para uno mismo. La poética es la ciencia de lo empírico llevado al ejercicio de educar nuestras capacidades de tomar decisiones. Con lo que el Arte-Poética se puede convertir en un lenguaje básico para introducirlo dentro del análisis de la realidad, como las matemáticas y la lógica deductiva. Solo que la experiencia con la poética no es una experiencia especulativa, más bien es una experiencia vivida en primera persona y resulta que transferible a los demás ya que casi con toda probabilidad todos hemos vivido la experiencia de tomar decisiones ante nuestras incógnitas y los resultados son demasiado comunes a todos, con lo que estamos hablando de comportamientos universales, objetivos.
Los errores nos conducen sin lugar a dudas a cambiar de dirección y a tomar nuevas decisiones, a ir ajustando el comportamiento hasta tener una obra bien acabada, desde la que partir hacia nuevos misterios para vivir en paz. Nunca sabemos que habrá detrás de una decisión, pero en esta vida se puede (¿quién nos lo puede prohibir?) volver hacia atrás si el error no es muy grave. Con la poética podríamos incluso mostrar nuestros más grandes errores, pero tendemos a mostrar lo que consideramos “adecuado” y en el mundo de la poética hasta lo feo puede ser interesante. Necesitamos códigos de lectura para que la poética pueda ser interpretada por todos de la misma forma entre otras cosas porque la poética tiene su lenguaje universal. ¿Cómo poner todo esto en el lenguaje de la pintura? Seguiremos…
(Tratado de estética para la revista "Revistaconectarte" )
Acebuch. Octubre 2009
Mais les braves gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux,
LA MAUVAISE RÉPUTATION
George Brassens (1952)

Asuntos metodológicos
Francesc Morera. Gegants