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Pero no hay sincronía en el momento. No encuentro la forma, no entiendo el camino, ni sé lo que está sucediendo. No acierto a que todo lo que me une y me ata sincronicen.

Y es que estoy forzando la situación, aún no he podido practicar el trabajo con el automatismo tácito de las cosas que funcionan por ellas mismas. Lo contrario es forzar la situación, ya que todo armoniza cuando los factores se precisan unos a otros.

Sólo queda desear que lo que he removido con esfuerzo quede asimilado y fluya en otro momento sin ser pensado. Mientras tanto salto a otra idea, pues no hay razón para andar siempre con los mismos pensamientos, recojo la nota escrita por un autor que quedó completamente olvidado; su historia fue sepultada, enterrada como una ignominia por el gigante (G-2).

En el año 910 después del fracaso de la globalización de los estados alguien escribió semejante abominación:

La ideología es la causa de las dos devastadoras  últimas guerras. La ideología consensuada llega a cegar de tal forma que el que la padece no puede ver, ni quiere, ni sabe, ni quiere saber sobre lo que realmente es adecuado. La democracia fundada en la ideología no es adecuada para el gobierno por que está fundada en creencias. La ideología como la religión sólo deberían ser para el uso privado. El gobierno de las cosas comunes no deberían quedar sujetas a la ideología.

Se sabe que fue condenado por herejía y expulsado del gran grupo, pues de ser cierto, se atrevió a relacionar e incluso a igualar la idea de democracia con la de religión. Al parecer insinuaría que debía haber en algún momento la forma de inventar un gobierno para la equidad y el equilibrio biológico. Que el tiempo de la democracia como mal menor ya había concluido y empezaba a ser el momento de dar el salto a la cultura de la vida contra la cultura de la ciudad de los mercados. La ciudad de los mercados nació en Europa en el siglo XV por lo que tal vez más de un milenio después ya era una revolución reaccionaria y fanática.

Guardo este pasaje como recuerdo, ya que el resto del escrito no puedo predecirlo, pues no es más que una conjetura hacia un tiempo que vendrá y fue devastador como ejemplo del movimiento cíclico de la historia.

R.D. Olivaw Daneel. 2.0                    Sincronía.

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