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LA NOOSFERA EN FUNCIÓN CON EL ARTE.

Para a prender a vivir no solo hace falta adquirir conocimientos, si no también transformar, en la propia existencia mental, el conocimiento adquirido en sabiduria e incorporar esta sabiduria a la vida.

Edgar Morin . Tener clara la cabeza.

Existencia mental, la dimensión del homo sapiens, en la construcción del imaginario. Ahí quedamos solos con nuestro kid de supervivencia, lo básico con lo que nacemos, es decir tener capacidad de acción, de estrategia y de apuesta. La Noosfera (Vladimir Ivanovich Vernadsky, Pierre Teilhard de Chardin ) definida como una gran dimensión en la epopeya evolutiva del universo junto a la geosfera y la biosfera, es también un intento de dar crédito a una conciencia universal que conecte de alguna forma con la vieja existencia de los dioses. De hecho es uno de los espacios naturales del ser humano y podría ser equiparado a lo que ahora llamamos cultura (hombre culto). Es decir sistemas económicos, sistemas de construcción de imaginarios colectivos; la mente del gigante llamado civilización. La especie, no lo olvidemos tiene cierta entidad de ser. Por tradición estamos acostumbrados a ver al ser como un ente individual, aunque en realidad buscamos parte en una colectividad superior; mucho más poderosa que nosotros con su propia historia y sus propios planes.

La mente (no la nuestra, si no la cultural) le da forma a todo eso bajo el aspecto de una cultura planificada ( ¿o espontánea ? ) que se planifica a ella misma en función de la ley suprema de la supervivencia, un designio superior o genético del que aún desconocemos muchas cosas, pero de las que vivenciamos todas. Si el arte se interpretase como una herramienta de construcción de imaginarios útiles, tendríamos ante nosotros dos clases de utilización del arte, desde arriba como medio de alimentación del imaginario colectivo, puesta en práctica sistemáticamente por todas las sociedades históricas, y la otra como método de autoaprendizaje. Se trata de lo mismo pero en sentido contrario (El Procedimiento Inverso. Tagarí 1958), distintas direcciones, una es el plano mental de la especie desde la cultura y el otro el del individuo desde su autoconstrucción. A este ejercicio se llama construcción de la realidad. La tendencia que va de arriba abajo, elije entre los mejores, es competitiva y selectiva. La que va de abajo arriba, hace lo posible para autoconstruirse, y necesita ser solidaria autoimponiéndose límites para con los demás. Una cosa se alimenta de la otra. Ese es nuestro universo. Pero aparte de colaborar en nuestra construccion de la realidad, todo esto nos ayuda a situarnos a nosotros mismos en nuestra propia realidad, tener suficientes motivos para la certidumbre y rehuir la incertidumbre, la entropía y mantener un orden tanto como se pueda.

Se podría proponer una funcionalidad al arte construida bajo el principio de sostenibilidad, que quitase presión (utopía). O correr los riesgos de toda superespecialización. En algún momento tendremos que empezar a descomponer y re-componer. Puede que al final el arte del contemporáneo occidental no sea el fruto de una síntesis, si no todo lo contrario el resultado de una descomposición que se inició lentamente con la escisión del modelo gótico-renacentista y desdoblandose en las posturas clasicistas y románticas. La primera gran fractura hacia un liberalismo que se autorregularía a si mismo. El resto ya lo conocemos.

El arte puede ser una experiencia vital, que sirva para la vida, para autoconstruirnos y eso es algo que se busca, ni se da ni se enseña. Un arte para la sostenibilidad busca límites que permitan la posibilidad del otro y debería regular la ambición de la “especie”. Cabría preguntarse si la especie, evolutivamente hablando, es un ser anterior o posterior al individuo. Estaría bien plantearse el pasar del artista aplaudido y amado, al artista anónimo. Canal y no fin. ¿Es completa la idea de un artista necesitado de amor?

  • Francesc Tagarí. 23-09-1982.
  • (23 de septiembre: a 408 m bajo tierra, en el área 12N.15 delSitio de pruebas de Nevada (a 100 km al noroeste de la ciudad de Las Vegas), a las 8:00 hora local Estados Unidos detona simultáneamente dos bombas atómicasDiamond Ace y Huron Landing, ambas de 20 kt. (En comparación, la bomba de Hiroshima fue de 13 kt). Una hora después, en el área 8M del sitio de pruebas de Nevada, detona la bomba atómica Frisco, de 21 kt. Son las bombas n.º 980, 981 y 982 de las 1129 que Estados Unidos hizo explotar entre 1945 y 1992.