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Matemáticas y Poesía.

¿Existe alguna relación entre matemáticas y poesía?

Para poder dar una respuesta a esta extraña pregunta es necesario contemplar que no hay una causa y efecto en el sentido evolutivo que nos lleve a la creencia que tanto las matemáticas como la poesía han evolucionado hasta alcanzar la dimensión que tienen ahora. Pensar así no sería exactamente adecuado. Ya que la matemática no ha tenido un desarrollo escalonado y coherente, al menos en apariencia. Y en cuanto a la poesía cabe precisar que esta se transforma en el sentido de los tiempos y que su vocación no es ni mucho menos crear un cuerpo completo que sume todos los siglos de su existencia. Mal nos pese, o no nos pese en absoluto, actitud admirable, La matemática y la poesía, dos pilares de la dimensión humana no han evolucionado desde un origen, por cierto incierto, hasta alcanzar la gran magnitud de un lugar y momento del hombre sin precedentes. Todo muere y nace. La matemática no es el conjunto de números y formulas; ni siquiera es el cuerpo complejo de la aritmética, el álgebra y el análisis modernos. La matemática es simplemente una capacidad biológica de dimensionar y medir la dimensionalidad. A cada época según sus poderes. Más bien sea que el poder es el que sí ha crecido y evolucionado, aunque esto sería la puerta hacia otras conjeturas. Pero no la matemática, ni la poesía, que no tiene en su naturaleza evolucionar si no el ser espejo de una dimensión psicológica y cognitiva esencial para el funcionamiento de los seres vivos. Bien aquí ya la matemática y la poesía  tienen algo en común. Son capacidades, y como tales han de tener una raíz común. Pertenecen al mismo orden de categoría en términos matemáticos, al mismo orden de experimentación en términos de la poesía. Ambos son empíricos y son auténticos en cuanto definen un  sentido sensorial demostrable. La poesía por medio del duende y la matemática por medio del genio. Ambos derivan en la actitud de la intuición de la certeza. La hipótesis. La hipótesis es una palabra que pone nombre a algo que se  vislumbra posible pero no lo es aún en cuanto no ha sido demostrado. Mi idea es que la raíz antes mencionada se llama HIPÓTESIS. Tal fue el nombre que le pusieron los griegos. Hipótesis no es más que una palabra, es de suponer que hemos estado lanzando hipótesis desde quien sabe cuándo. Todos los seres vivos lanzan hipótesis y uno tiene la extraña sensación de que toda hipótesis tarde o temprano puede acabar siendo un hecho; porque hay en la hipótesis algo de deseo, incluso necesidad y cuando se juntan el deseo y la necesidad acaba surgiendo el hecho, el nacimiento correspondiente con su crecimiento y su muerte.

Martín Sheego.