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La dimensión más vieja de todos los fenómenos físicos es, tal vez, la idea de lugar. Todo momento sucede en un lugar, en un punto geométrico, abstracto o físico. Todo deseo se proyecta y nace en algún lugar; en algún momento también, porque momento y lugar son gemelos, o dos caras de la misma hoja, del mismo plano. Es, pudiera ser, la noción de origen, el fenómeno de donde surge todo. Para la matemática en un lugar se encuentra el punto que focaliza el potencial de un valor x. El mismo punto puede llegar a ser el lugar en sí; lugar transportable, mutable, elástico, invertible. Uno de los lugares más extraños y psicodélicos son los ceros no triviales de la función  LETRA z GRIEGA(x) ­de Riemann. Estos se encuentran en el plano cartesiano a una altura de (bi) y una distancia de ½ de (x), todos apareciendo regularmente en una especie de patrón misterioso. Siempre que aparece un patrón, los matemáticos lo acogen con mucho fervor.  También existe un lugar poético y tanto la poesía como la matemática requieren una actitud activa, ponerse a caminar y conocer los niveles de lenguaje. Como todo lenguaje, estos son iniciáticos y quien pretenda buscar otra cosa como una especie de lectura natural y transparente de estos lenguajes sin hacer ningún esfuerzo es que sencillamente no ha entendido nada. Nadie obliga a nadie, nadie está obligado a transitar por esas atmósferas brumosas. Sólo que hay cosas que llevan al crecimiento de la mirada que permiten un trayecto sin espacios vacíos, una forma de llenar vida, espacio y tiempo. Pero no quisiera que se transformara este libro en algo abstracto si sentido. La idea que pretendo es encontrar un vínculo entre la actitud humana de la construcción y las técnicas que requieren formular hipótesis. La deducción que podemos sacar es que para que algo se forme y adquiera cuerpo primero hay que imaginarla y luego encontrar el camino para justificarla y darle entidad, pues en este universo todo es posible, no existe nada que una vez encontrado fuese lo que había que encontrar, que estaba allí y sólo había que encontrarlo. No.

Lo que sucede es que la magia de todos los posibles permite que una vez proyectada la dirección se acabe por encontrar una forma de hacerse realidad. Claro que al final el universo físico, con sus leyes propias restringe la forma, las posibilidades de las formas, que nunca son una sola. Algunas formas no son posibles en un momento dado. Pero el poder está en que hay que verlo primero en el lugar de las imaginaciones, en el lugar donde la poesía es la maestra en idear y soñar lugares que aún no existen.